SILVA NEOCLASICA
Vuelvan al hogar amado analizando los errores einvoquen el himno de los cantores cosechando la esquicitez, a la vez moldear la lámpara que vitupera a los huérfanos. No enmudeceré el temario que es nuestra culpa las ocurrencias de los helechos, el verso del jilguero tapiado, la silueta que arrulla las cumbres trigaleñas, jauría disonante del hombre tenebroso y el sondeo sustancial que culmino en la urbe. Un atuendo de copas mutilo la búsqueda, hizo suyo el pañal suculento y el jaguey enmano brumas de amor. Soñar con un universo entre celajes sin fronteras, el sol transmonta la densidad atmosférica, hilvana los conductos atizados de hidalguía con la ofrenda bautismal del ídolo. La tarde cobijo de naufragio las caricias aureolas, activa el germen afectuoso adyacente al terreno endógeno; el alba como un infante risueño explora la claridad del nevado. Vengan a la esfera sapiente, cincelar lo oscuro labrando la herencia ancestral y sin temor anunciemos que los adultos están capacitados para palpar el segmento tradicional y depurar la canción profetizada al mundo cristiano.