Mi capullo se ha extinguido en los ensanchados senderos del abismo, y sus retentivas se enlutaron en una orbita coruscada, de continuas lagrimas cabizbajas.. Ahora quién sustentará el sediento bosquejo pintado en mi ser…El Arco Iris que originamos en las fuentes del amor, ya no irradiará sus jocundos y espléndidos coloridos, entonados con los extensos latidos cosechados en nuestro encuentro… Quién hospedará y ornamentará al jardín suculento a miel de melancolía… Tal vez alguien llegue y humedezca mi espacio de placientes jadeos, pero nadie ¡¡¡ Cómo tú!!!.